Teo estuvo allí
En recuerdo de Teófilo Fernández, fundador y primer presidente de Gsbit, fallecido el pasado viernes día 1 de agosto 2014. Lamentamos su perdida y mandamos nuestras condolencias a su familia.
Teo estuvo allí
Si hubo alguna vez algún movimiento empresarial que se convirtiera en asociación por la voluntad de progreso limpio y colectivo de sus promotores, expresada en el deseo de conquistar nuevos mercados, ese fue el caso del Grup Soft Balear, en la actualidad claramente mejorado a GSBIT desde que integró al grupo de emprendedores que se fueron convirtiendo en empresas al ritmo de la expansión de Internet.
A finales de 1998, no fue ayer, la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Mallorca encajó a tres empresas de nuestro sector en una misión comercial a México DF cuyo principal objetivo no éramos nosotros, sino promocionar los sectores industriales tradicionales de las Baleares, cuya lucha por sobrevivir en medio de un turismo implacable necesitaba todo el apoyo del mundo, y más.
Después, en el enero del llamado “efecto 2000”, creo recordar, también nos prestaron su sótano, bastante abandonado por aquel entonces, hoy estupendo, para que nueve inquietos, pero tranquilos porque había un Teo que tenía pinta de dar la cara, decidiéramos pasar de simples conocidos a socios de la misma movida.
Y allí estuvo él, desde el primer momento. No le recuerdo una sola duda durante aquel proceso. Y tampoco fue la suya una decisión inconsciente. Sabía perfectamente que los comienzos de cualquier grupo empresarial que quiera perdurar son los que más tiempo requieren a sus siempre escasos promotores. Que si reuniones internas y externas, que si los estatutos deben ser así o asá, que si cada uno dice lo que le da la gana, que si los trámites burocráticos, que si donde están las empresas y los empresarios, que si hacer una encuesta, que si convencer a los que dudan, que si los de la prensa y que si tantas cosas que son siempre imprescindibles para crear algo colectivo donde antes solo pululaban individuos.
Y sabía en donde se metía porque Teo, cuando nos encontró por la calle, ya estaba muy viajado, y no solo por haber organizado el equipo ciclista de Marratxí. Incluso fue famoso y se había codeado con los aún más famosos en alguna de sus vidas anteriores, desde una de las emisoras más musicales de la radio y también en otros lugares de postín. Además, tuvo una buena moto y un barco de los que respetan las olas en El Molinar.
Y ya conocía bien la mitad del mundo que volvió a recorrer con nosotros para seguir luchando por la vida, ayudarnos en lo que fuera y hacernos compañía.
Y todo sin presumir.
Persona con evidente carácter y divertido, sobre todo cuando se cabreaba contra la incompetencia, no te dejaba colgado ni aunque se tuviera que cortar la mano con la que solo él podía salvarse.
Teo, que se puso a luchar por la expansión de su producto como si acabara de inventarlo, terminó montando una asociación de empresas de verdad para que nos la quedáramos.
Teo, que presidió y enseñó a presidir de tal forma que todos los demás pudieran vivir cómodamente, aunque fuera contra él si hacía falta, también supo salir cuando las cosas, por su propia naturaleza, empezaron a girar de otra manera.
Teo, muchas de las cosas que nos pasaron contigo serán pasto de la mejor calidad para nuestros nietos.
Ahora tú te has ido, pero conservamos el testigo.